mi manera 
de comprometerme
fué darme a la fuga.

3 ene 2010

cuatro tips que 'tenemos' en claro.

"Tener claro nuestro objetivo es fundamental a la hora de elaborar una estrategia."
Cuando nuestro novio nos deja, lo primero que pensamos es en recuperarlo. Ése es nuestro claro objetivo. No hay dudas. Por lo general eso nos lleva, equivocadas o no, a hacer determinadas cosas. Pero pasado un tiempo, cuando empezamos a ver mejor la realidad de lo que sucedió, cuando nos damos cuenta de que el "tiempo" que necesitaba era mentira, cuando vemos que él no está mal un pomo, aparece la bronca y el objetivo ya no está tan claro como antes. Cuando la posibilidad de recuperarlo se va alejando, nuestro objetivo empieza a cambiar y, al menos de la boca para afuera, podemos decir algunas de las siguientes cosas:

• "Yo lo que quiero es olvidarlo".
• "Yo quiero vengarme".
• "Yo quiero que sufra".
• "Yo lo quiero para tener sexo de vez en cuando y nada más".

Vamos por partes:
Yo lo que quiero es olvidarlo
Sería maravilloso que pienses de esa forma. Siempre y cuando lo pienses y lo sientas de verdad. Pero en el noventa por ciento de los casos no es cierto. Es un autoengaño. Si realmente querés olvidarlo, hay una cantidad de cosas que tenes que hacer para lograrlo. En principio esas cosas son las mismas que tenes que hacer para recuperarlo, pero llega un momento en que las estrategias se bifurcan porque a partir de cierto punto, de ciertas señales que él puede dar, una cosa es lo que debemos hacer ara "recuperarlo" y otra diferente lo que tenemos que hacer para "olvidarlo".
Por lo cual, si decimos que queremos "olvidarlo" cuando lo que en realidad queremos es "recuperarlo", nos vamos a equivocar a la hora de actuar en consecuencia. Por ejemplo: si pasado un mes de la ruptura él nos manda un e-mail diciendo: "Hace mucho que no sé nada de vos, ¿cómo
estás?", y lo que queremos es olvidarlo, podemos responderle: "Estoy fenómeno... salvo por unos hongos que me salieron que pican como la puta madre, pero me estoy poniendo una cremita y ya se me está pasando. Escúchame... si te interesa mucho cómo me va, puedo mandarte un reporte semanal... o mensual, pero no me estés escribiendo a cada rato porque no es agradable que encima que me pica el cuerpo, vos me estés rompiendo las bolas".
De esa manera lo más probable es que él no te joda más y por otro lado te das el gusto de humillarlo un poco. Ahora imaginate que si lo que querés es recuperarlo y le decís eso, vas como el Titanic hacia el iceberg.

Yo quiero vengarme
Ya lo dijo Vito Corleone en El padrino: "La venganza es un plato que sabe mejor cuando está frío". Supongamos que así muerta como estás con él quisieras hacerlo sufrir mostrándote con otro y lo logras. Él te ve con el otro y se va llorando. OK. Venganza cumplida. ¿Y después? Y después seguramente querrás verlo, hablar con él, que te suplique, que te diga que todavía te quiere y que le hace mal verte con el otro, para así abrazarlo, besarlo y arreglarse. ¿Y la sed de venganza? ¿Dónde quedó? Entonces vos no querías vengarte. Vos querías recuperarlo. Cuando todavía hay sentimientos, la venganza siempre queda a mitad de camino. Y la venganza cuando él ya no nos importa no tiene sentido. ¿Para qué vas a querer vengarte de alguien que no te importa?

Yo quiero que sufra
Otro autoengaño. Vos no querés que "sufra". Vos querés que "sienta".
Lo que no te bancas es la indiferencia y entonces pensás que si él "sufre" es porque está sintiendo algo por vos. Por eso querés que sufra. Porque sufrir es sentir, y que él no sienta "algo" hacia vos te mata. Pero en ese caso otra vez estaremos apuntando mal los cañones.

Yo lo quiero para tener sexo de vez en cuando y nada más
Ése es el peor de todos los autoengaños. Ésa es una forma de justificar que corremos hacia él como unas salames ilusionadas con una reconciliación cada vez que se le ocurre pasarla bien un rato con nosotras, o "testear-nos" para ver si a pesar de habernos dejado nos sigue teniendo.
No jodamos. Si lo que querés es tener sexo podes hacerlo sin tener que estar acariciando y besando a un pibe que te dejó por otra, que probablemente siga con esa otra y que al tenerte de vez en cuando no puede ni extrañarte ni desearte un poco más. Por lo tanto la idea no cierra. Nadie quiere "solamente para tener sexo" a un novio que lo dejó.

Si no nos sinceramos con nosotras mismas y no ponemos en claro nuestro objetivo, vamos a estar en el medio del mar sin brújula. O peor aún, colocando las velas y girando el timón de manera equivocada, navegando hacia un puerto errado.

¡Pónete las pilas, capitana!

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